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	<title>Recorre Canarias &#187; medio recorrido</title>
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	<description>Senderismo en Canarias</description>
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		<title>Un paisaje de senderos y caminos (Especial isla de La Palma)</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Apr 2010 22:33:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
				<category><![CDATA[La Palma]]></category>
		<category><![CDATA[Caldera de Taburiente]]></category>
		<category><![CDATA[gran recorrido]]></category>
		<category><![CDATA[medio recorrido]]></category>
		<category><![CDATA[pequeño recorrido]]></category>

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		<description><![CDATA[El periodista Yuri Millares, autor de numerosos reportajes y libros sobre las islas Canarias, hace aquí un recorrido por sus senderos favoritos en La Palma. Están incluidos en la 'Guía turística La Palma' (Ediciones Idea) de la que es autor de sus textos y fotografías.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-136" title="portada-guia-la-palma" src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2009/07/portada-guia-la-palma.png" alt="portada-guia-la-palma" width="200" height="200" /></p>
<p><strong><em>El periodista Yuri Millares, autor de numerosos reportajes y libros sobre las islas Canarias, hace aquí un recorrido por sus senderos favoritos en La Palma. Están incluidos en la inédita &#8216;Guía turística La Palma&#8217; (Ediciones Idea, &#8220;en preparación&#8221; según la editorial) de la que es autor de sus textos y fotografías. </em></strong></p>
<p>El paisaje palmero está surcado de antiguas rutas por las que los habitantes de los distintos pueblos se comunicaban y comerciaban entre sí. Caminos que se camuflan entre la propia vegetación, que forman ya parte del entorno, que en algunos casos son ya difícilmente transitables, pero que en la mayoría de los casos todavía son practicales. Y cada vez más, porque si lo hombres y mujeres de los pueblos de la isla ya no los usan para desplazarse ni, a veces, quieren saber de ellos por los recuerdos de penalidades y sufrimientos que pasaron por ellos, para poder ir a un médico o vender un saco de papas, sí son los más jóvenes y los visitantes de otros lugares quienes se interesan, para conocer en profundidad la isla, su vida vegetal y animal, sus espectaculares montañas, sus profundos barrancos, la quietud de sus rincones más apartados, el aroma de sus plantas. Todo ello mientras practican el sano ejercicio de caminar como simple deporte, no como obligación o necesidad de supervivencia.<span id="more-133"></span></p>
<p><strong>Yuntas y contrabando<br />
</strong>Florencio Pérez Díaz, por ejemplo, compraba yuntas que luego vendía y no tuvo durante mucho tiempo otra vía de comunicación que los senderos y caminos reales. &#8220;Pocas llevaba, porque no criaba uno más que una yunta, una pareja, salía con aquellas y volvía a comprar otra y así iba escapando&#8221;, relata, recordando cómo &#8220;estando en el cuartel, había mujeres que se dedicaban a llevar azúcar y eso, para vender en otro sitio, en Los Llanos, y era un contrabando. Nosotros, como estábamos de militar, no nos registraban, pero a ellas la Guardia Civil las paraba desde que veía las cestitas. ‘¡Párese ahí!&#8217;, a ver lo que traían&#8221;.</p>
<p>La conocida tejedora de seda Bertila Pérez González también llegó a hacer uso de los caminos. En especial el que comunica El Paso con Santa Cruz de La Palma, el conocido como camino de Las Vueltas, que comunica la isla de este a oeste, desde su capital hasta el extremo opuesto en Tazacorte. &#8220;Yo fui varias veces a llevar pañuelos de seda con una tía mía&#8221;, dice. Salían de madrugada, para ir andando con la fresca y no pasar calores. &#8220;Si había noche de luna no hacía falta, pero, si no, tenía que ir una con un farol&#8221;.</p>
<p><img src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2009/07/rc_las-vueltas-la-palma.jpg" alt="rc_las-vueltas-la-palma" title="rc_las-vueltas-la-palma" width="370" height="305" class="alignright size-full wp-image-225" /><span style="color: #ff8c00;"><strong>1. Camino real de Las Vueltas<br />
</strong></span>Sin duda el camino más utilizado en el pasado por los palmeros, ya que comunicaba los principales núcleos de población de la isla, de un lado, los de la franja este (Santa Cruz de La Palma, Breña Alta, Breña Baja), de otro, los de la franja oeste (El Paso, Los Llanos, Tazacorte). De extremo a extremo son 26 kilómetros, con algunos tramos, especialmente en la cumbre, bastante duros por lo empinados, pero también el más interesante por su importancia histórica y por la variedad de ecosistemas que atraviesa al recorrer las diferentes cotas desde el nivel del mar a los 1.450 metros.</p>
<p>Partiendo de Santa Cruz, en la plaza de España, se sube por la calle San Sebastián y se continúa por el barrio de Las Calcinas hacia La Cuesta y Buenavista, en Breña Alta. Por aquí se llega a la Cruz de los Bolos y hay que cruzar la carretera para seguir por el camino, ascendiendo. El monasterio del Císter queda a un lado antes de llegar a La Crucillada y tomar rumbo sur dirección a Botazo en una encrucijada que nos ofrece la posibilidad de ir también en dirección norte.</p>
<p>En Botazo hay que continuar pero ahora descendiendo al barranco de Aguacencio cuando ya nos encontramos entre vegetación de laurisilva. Hay que cruzar la carretera general y subir por el camino en el lomo de Las Vueltas, en pleno monteverde. El camino intercala su recorrido entre lo que es sendero y pista forestal. El ascenso hasta la cumbre se hace muy empinado y nos acercamos a ella cuando alcanzamos la Cruz del Consuelo.</p>
<p>Ya en lo más alto, si la bruma no lo impide, tendremos a la vista los dos lados de la isla, con el monteverde al este y el pinar al oeste. En este punto se conecta con varias rutas, pero habrá que tomar el que desciende a la ermita de la Virgen del Pino, desde la que se sigue en dirección a El Paso por campos agrícolas de secano. El camino ya se confunde con las numerosas pistas y calles de los barrios del municipio. En el trayecto hay que atravesar El Paso, cruzándonos con la iglesia del siglo XVIII de Nuestra Señora de Botazo.</p>
<p>Descendemos por el camino de Hermosilla, seguimos después paralelamente al barranco de Tenisque, cruzamos la carretera a Puerto Naos y pasamos cerca de la montaña de Triana. De allí sólo queda continuar hacia Los Llanos y Tazacorte.</p>
<p><strong>Si no se quiere realizar todo el recorrido, una opción más practicable</strong> es, en dirección inversa, partir de la ermita de la Virgen del Pino, hasta donde llega una carretera asfaltada, subir a la cumbre y bajar hasta Botazo, donde se puede coger una guagua en la carretera general que nos traiga de vuelta a donde se ha dejado el coche, cerca del centro de visitantes del parque nacional.</p>
<p><span style="color: #ff8c00;"><strong>2. De Los Tiles al canal de Marcos y Cordero<br />
</strong></span>En la Reserva de la Biosfera de Los Tiles, varios caminos permiten al visitante conocer una de las más importantes muestras que existen de la laurisilva. El camino hacia el canal de Marcos y Cordero, que aprovecha los nacientes de agua de mayor caudal de Canarias, se hizo precisamente para acceder a esta obra hidráulica y para permitir el acceso al monte cuando se realizaban trabajos de aprovechamiento forestal. En el centro de visitantes (muy cerca hay zona de acampada) se puede solicitar información antes de partir para recorrer los 12 kilómetros (sólo de ida) que tiene este sendero. Parte al borde del barranco del Agua, un poco más abajo de donde se encuentra el centro de visitantes, por una pista forestal durante bastante rato, durante cuyo recorrido se puede realizar un pequeño desvío para asomarse al mirador de Las Baranditas.</p>
<p>Siguiendo por la pista de nuevo se pasa, casi al final de la misma, por un puente de madera para cruzar al otro lado del barranco y seguir ascendiendo siempre rodeados por la frondosidad del bosque de la laurisilva. Hay que cruzar un segundo puente para adentrarse por el barranco de Marcos y un sendero que tras algunos cambios de orientación y una bifurcación debemos seguir por el fondo del barranco al suroeste antes de subir, al fin, a los nacientes de Marcos, muy cerca de los cuales están los de Cordero atravesando un túnel.</p>
<p><span style="color: #ff8c00;"><strong>3. La ruta de los volcanes<br />
</strong></span> Si el camino de Las Vueltas era el más transitado en el pasado por los habitantes de la isla, el que sigue la ruta de los volcanes (por la dorsal que divide La Palma en el sur por la Cumbre Vieja) es el más transitado en la actualidad por turistas y excursionistas por la espectacularidad de sus paisajes. Para hacer este recorrido, hay que llegar al refugio de El Pilar, ya sea subiendo desde Las Breñas por San Isidro o desde El Paso por la carretera a la cumbre cerca del túnel.</p>
<p>En el punto de partida, una zona recreativa en mitad de un pinar a 1.450 metros, con bancos y mesas de madera y fogones donde prender leña o carbón para hacer la comida, hay una casita con un panel explicativo de la ruta. Justo desde ahí empieza el recorrido que, en un primer tramo es ascendente para realizar una bajada a la que sigue otra ascensión y luego un descenso permanente hasta la cota de los 750 metros, y va a durar unas seis horas por los 19,5 kilómetros que tiene hasta llegar a Los Canarios, el núcleo urbano de Fuencaliente.</p>
<p>Durante todo ese tiempo se atravesarán, orientados sucesivamente desde distintas posiciones en relación a un lado u otro de la dorsal, una serie de volcanes que han moldeado el paisaje en períodos de violencia geológica y muestran sus suaves y tranquilos perfiles de hoy, con el contraste del gris y el negro de sus suelos y el verde de la vegetación que ha colonizado el lugar, desde los pinos canarios a arbustos como el codeso, el amagante, el tomillo, el poleo y, si es lugar de influencia del alisio, brezos.</p>
<p>La identidad de La Palma encuentra en esta ruta infinidad de nombres que se refieren siempre a volcanes: el Nambroque, el de La Barquita, el de San Juan, el de Los Charcos, el de Tajuya, el de Las Deseadas, el de Cabrito y muchos más. Unos más cerca, otros más alejados de nuestro paso, pero siempre dominando el paisaje, del que el sendero hace un buen aprovechamiento para la vista del caminante.</p>
<p><span style="color: #ff8c00;"><strong>4. Al pico Bejenado<br />
</strong></span>Entre los senderos del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, el que va desde la pista de Valencia a lo alto del pico Bejenado es uno de los más interesantes, ya que permite divisar una magnífica panorámica del interior de la caldera en toda su grandiosidad. Son 5,5 kilómetros de ida los que tiene este camino que en sus primeros dos mil metros son una pista por la que pueden circular vehículos todoterreno.</p>
<p>El recorrido transcurre primero por el pinar de Ferrer, en la ladera sur del pico Bejenado, ya a 600 metros del punto de partida y tomando a continuación la pista de la izquierda que es donde está el límite del parque. Poco después de iniciado el ascenso hay una desviación a la izquierda, se trata de un ramal de 150 metros que nos lleva hasta donde se halla un petroglifo, una inscripción sobre la roca realizada por los primeros habitantes de la isla, los auaritas.</p>
<p>La llegada al final del sendero premia nuestros sentidos con la visión que desde el pico Bejenado hay del entorno. El regreso se puede hacer continuando hasta asomarse en el roque de los Cuervos al valle del Riachuelo, descendiendo hasta los pinos de Ferrer.</p>
<p><span style="color: #ff8c00;"><strong>5. Del pico de la Nieve a la ermita del Pino<br />
</strong></span>Los 14 kilómetros de este camino parten del pico de la Nieve (2.239 metros), hasta donde hay que caminar 20 minutos desde la pista a la que acceden los vehículos, que a su vez conecta con la carretera de montaña que sube al Roque de los Muchachos. Bajando de nuevo ese tramo no dirigimos a la ermita de la Virgen del Pino siempre rodeados de pinos y bordeando la Caldera de Taburiente y pasando por el barranco de la Madera, el pico de la Sabina, el lomo del Corralejo, la degollada del Río, la punta de los Roques, el pico Corralejo, el pico de las Ovejas hasta llegar a un cruce de caminos y a una pista. Bajando a la derecha (un cartel lo indica) se baja hasta la ermita.</p>
<p><span style="color: #ff8c00;"><strong>6. De la Cumbrecita al lomo de las Chozas<br />
</strong></span>El más cómodo y sencillo de todos los caminos aquí indicados, es el que parte de la Cumbrecita, en el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, hacia el lomo de las Chozas. El regreso se puede hacer bajando por un sendero muy cerca del mirador que hay en el lomo de las Chozas (unos metros antes de llegar a él) hacia el mirador de los Roques. El circuito no tiene sino 2,8 kilómetros y, prácticamente, siempre en la misma cota. (Sólo si regresamos por el mirador de los Roques habrá que sortear algunas pendientes suaves).</p>
<p><span style="color: #ff8c00;"><strong><em>[Texto y fotografías: <strong>Yuri Millares</strong>.]</em><strong></strong></strong></span></p>
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		<title>Camino de la Madera: primer intento. O el barranco Las Palmas se hartó de agua</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Feb 2010 17:43:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Gran Canaria]]></category>
		<category><![CDATA[La Revoliá]]></category>
		<category><![CDATA[medio recorrido]]></category>
		<category><![CDATA[Santa Lucía de Tirajana]]></category>

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		<description><![CDATA[Intento primero: recorrer el camino de la Madera en el macizo de Amurga. Las aguas que corren por las últimas y sucesivas lluvias lo ponen difícil. Éste es el relato y las fotos del saltador de garrote Eduardo González.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-193" title="rc_bco-las-palmas-1" src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2010/02/rc_bco-las-palmas-12.jpg" alt="rc_bco-las-palmas-1" width="400" height="294" /><strong><em>Intento primero: recorrer el camino de la Madera en el macizo de Amurga. Las aguas que corren por las últimas y sucesivas lluvias lo ponen difícil. Aún así el pequeño grupo hace un recorrido por la zona. Portan los garrotes (o lanzas) con los que los pastores canarios se desplazan por el abrupto territorio insular. Éste es el relato y las fotos que nos envía Eduardo González.</em></strong></p>
<p><span style="color: #ff8c00;"><strong>El barranco Las Palmas se hartó de agua<br />
</strong></span>A mal tiempo, buen chubasquero y sacho al hombro. La ruta que teníamos preparada para el pasado fin de semana, la cual formaba parte de las actividades del III Encuentro Barranco Las Palmas bien podríamos titularla como “Parte alta del camino de la Madera”. Entre Casa Pastores y Orilla Baja discurre la calle o carretera que oficialmente, en el municipio de Santa Lucia de Tirajana, se denomina como “Camino de la Madera”. También se llama así el Colegio del barrio de la Orilla Baja. En cambio, la Asociación de Padres y Madres de dicho colegio se denomina “Camino de Amurga”. Puede que sean ellos de los pocos que conocen que la ruta de la Madera, por donde transitaban las bestias de cuatro patas que arrastraban  la madera que se taló en el macizo de Amurga y que era transportada para Agüimes, Ingenio, Telde y Las Palmas, no solo se limitaba a ese tramo que discurre por delante de sus casas.<span id="more-190"></span></p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-194" title="rc_bco-las-palmas-2" src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2010/02/rc_bco-las-palmas-2.jpg" alt="rc_bco-las-palmas-2" width="300" height="368" /><strong>Hacia el lomo de la Madera<br />
</strong>Las lluvias del domingo no nos dejaron transitar por esa parte del camino en cuestión. El lomo de la Madera comienza, en su parte baja, entre el barranco de las Culatillas y el de los “Ajogaos”. Apenas comenzamos a ascender por este lomo ya nos encontramos con parte de los muros de piedras que soportaban el paso de vacas, bueyes y troncos en su “maderada” risquera.</p>
<p>De ascenso suave y sinuoso nos permite este paso, sin grandes esfuerzos y con peligrosidad nula, acercarnos poco a poco a las medianías del macizo de Amurga. Una vez alcanzada la columna vertebral de este lomo, las vistas que inmediatamente nos proporciona de sus barrancos colindantes y de buena parte de la geografía del sureste y sur de Gran Canaria, nos conceden una orientación incapaz de impedirla las más grandes de las orejeras que a un burro le imagináramos poner. Y eso lo supieron bien todos esos arrieros que transitaron arriba y abajo con yuntas arrastreras, que perseguían y precedían a los troncos de pino y sabinas codiciados por carpinteros de obras e ingenios azucareros.</p>
<p><strong>El Paso del Pino<br />
</strong>Por esta rampa ascendente y ancha continuamos en dirección NNW, bien rastreando los restos del camino de la Madera o bien abandonando éstos para asomarnos hacia sus risqueras. Por la banda izquierda de este lomo, el compañero Juan Alemán comprobó el Paso del Pino, una bonita y correosa <em>entaliscaera</em> que nos permite, de forma rápida, alcanzar los andenes y el cauce del barranco de los “Ajogaos”. Dicho paso nos fue referido por Antonio Mayor, padre, hijo, nieto, bisnieto y vaya usted a saber que más de pastores. Con dicho pastor guardamos una entrañable relación que esperamos mantener con la tranquilidad que éste recibe de su asentamiento pastoril: solitario y alejado de pachangas y tonterías. No las soporta.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-195" title="rc_bco-las-palmas-3" src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2010/02/rc_bco-las-palmas-3.jpg" alt="rc_bco-las-palmas-3" width="425" height="318" />Seguimos por la ruta prevista olfateando los muros que, un poco más adelante, donde se une este lomo con la cabecera del barranco de Las Culatillas, empieza a descender de forma agradable hacia el cauce del barranco de los “Ajogaos”. El camino nos hace pasar por delante de una construcción de piedras que el paso del tiempo ha derruido. Nuestra humilde experiencia arqueológica nos hace pensar que se trataba de un pequeño refugio donde posiblemente <em>ratiaban</em> a las bestias trabajadoras en su merecido descanso. Esta apreciación debemos corroborarla, como así mismo corroboramos que el camino continúa hasta cruzar el cauce del barranco y se dirige hacia el lomo que durante todo el camino hemos ido observando al Oeste.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-196" title="rc_bco-las-palmas-4" src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2010/02/rc_bco-las-palmas-4.jpg" alt="rc_bco-las-palmas-4" width="350" height="258" /> <strong>Restos de un corral<br />
</strong>En este otro lomo, lo primero con lo que nos hemos topado nada mas llegar han sido los restos bastante bien conservados de un corral. De este corral hemos recibido algunos datos que nos ha proporcionado Antonio Mayor, donde uno de sus tíos llegó a guardar las cabras bastantes veces. En el fondo de la foto que acompaña a estas líneas tenemos el lomo de la Madera. La claridad del cielo, en la parte izquierda, nos delate el Este. La forma en que están dispuestas las piedras que conforman sus paredes llama poderosamente nuestra atención. Mientras unas lajas están acostadas sobre las otras, muchas de ellas permanecen hincadas en su verticalidad, como si se pretendiera proporcionar mayor abrigo y refugio del viento y del aire que suele soplar en lo alto de esta loma.</p>
<p>Nuestro olfato, que bien podría definirse como una extraña mezcla entre afición a la arqueología y un alto porcentaje del instinto que poseen los perros cazadores abandonados, nos hace desandar unos cientos metros mas atrás para encontrar una explicación más razonable a la conversación que tuvimos dentro del corral mientras comíamos. De no habernos guiado por estos olores, confundidos éstos con el aroma del orégano del bocadillo de vuelta, no nos hubiésemos topado con la cueva y las casas de La Mesilla.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-198" title="rc_bco-las-palmas-6" src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2010/02/rc_bco-las-palmas-6.jpg" alt="rc_bco-las-palmas-6" width="450" height="348" />Llegados a este punto de la crónica tenemos que decirles que las medianías del macizo de Amurga y sus inmediaciones son extensas. Por dondequiera que vayamos nos encontraremos con un patrimonio etnográfico y arqueológico increíble que nosotros, en la medida de nuestras posibilidades, conocimientos y ganas, seguimos rastreando.</p>
<p><strong>Hay que volverlo a intentar<br />
</strong>La intención de la ruta prevista para el III Encuentro Barranco Las Palmas era, y es, ya que no se pudo realizar el domingo 14 de febrero, la de realizar parte del itinerario del camino de la Madera y regresar por el lomo de enfrente. Mucha de la toponímia estamos contrastándola con diferentes pastores y muchas de las diferentes bajadas y rutas alternativas las estamos supervisando.</p>
<p>Por otro lado, entiendan que alguna carta nos la escondamos en la manga como así mismo escondemos de la cámara de fotos y la grabadora determinados detalles que deben estar a salvo del expolio y la insensatez de quienes puedan y han visitado determinados lugares. Hasta no hace muchos años, Amurga se ha conservado como un macizo bastante desconocido y quizás salvaje. El auge de los deportes y actividades relacionadas con la naturaleza y el medio que nos rodea ha provocado un aumento en el número de visitas. Donde comen dos, comen tres, pero siempre habrá un cuarto que termine peleándose por el plato de comida y puede que, irremediablemente, éste termine cayendo al suelo y rompiéndose. Entonces no comeremos ninguno. Y no sirva esta excusa para guardar el conocimiento en un cajón bajo llave. Más datos compartiremos el día que realicemos la ruta. Ese día será cuando la borrasca nos lo permita.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-199" title="rc_bco-las-palmas-7" src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2010/02/rc_bco-las-palmas-7.jpg" alt="rc_bco-las-palmas-7" width="375" height="283" />Por nuestra parte intentamos estar siempre ahí. Déjennos echar un trago de agua y ensebar nuestros garrotes que vamos a hacer la bajada. Desde el Sureste de Gran Canaria, un abrazo de Juan Alemán… <br/>y otro mío.<br />
<strong>Eduardo González.</strong></p>
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		<title>Chamorga a Roque Bermejo, en Tenerife</title>
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		<pubDate>Thu, 30 Jul 2009 21:57:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Tenerife]]></category>
		<category><![CDATA[Anaga]]></category>
		<category><![CDATA[medio recorrido]]></category>

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		<description><![CDATA[Anaga, en Tenerife, acoge numerosos, pequeños y aislados caseríos a los que se puede acceder en vehículo por sinuosas carreteras... Excepto a algunos como el de Roque Bermejo, al pie del faro de Anaga. Dos rutas a pie y una por mar son sus accesos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-142" title="rc_mapa-Anaga" src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2009/07/rc_mapa-Anaga.jpg" alt="rc_mapa-Anaga" width="350" height="331" /><strong><em>El territorio de Anaga, en la isla de Tenerife, acoge numerosos, pequeños y aislados caseríos a los que ya se puede acceder en vehículo por sinuosas carreteras asfaltadas&#8230; Excepto a algunos como el de Roque Bermejo, al pie del faro de Anaga. Dos rutas a pie y una por mar son sus accesos.</em></strong></p>
<p>El caserío de Chamorga está al alcance de cualquiera dispuesto a recorrer su sinuosa carretera en vehículo propio, taxi o guagua de línea regular (que también llega a este apartado rincón). El centro neurálgico del lugar lo marcan el fin del asfalto y la tienda de <em>Alvarillo, </em>como se conoce al ventero Álvaro López Gil, detrás de su mostrador desde 1948. Es el momento de asegurarse de que la mochila contiene las provisiones necesarias para el camino o, si no, entrar a la venta.<span id="more-141"></span></p>
<p>Para ir a Roque Bermejo hay dos caminos: Por Tafada hacia el faro de Anaga, que habitualmente utilizan los técnicos de la Autoridad Portuaria encargados del mantenimiento de los equipos que cada noche lo encienden automáticamente; y por el cauce del barranco directo a Roque Bermejo, el que emplean los vecinos de Chamorga para bajar al muelle (“Yo iba dos veces al día a traer algo para la venta, con un burrillo que tenía”, relata el ventero, que cuando no había carretera recibía los suministros por barca).</p>
<p>Para disfrutar de una excursión por ambos, la mejor opción es salir por el primero y regresar por el segundo. Así, saliendo de la venta de Chamorga, hay que girar a la derecha y subir por detrás hacia el inicio del sendero. En sentido ascendente nos encontraremos entre pequeños bancales de papas y una frondosa vegetación de la que brezos<em> (Erica arborea)</em> y bicácaros <em>(Canarina canariensis) </em>forman parte. Volviendo la mirada atrás podremos disfrutar de una vista del caserío cada vez más lejana.</p>
<p><strong>Tesoro escondido</strong><br />
En poco tiempo, se alcanza la Cruz del Draguillo, donde la leyenda sitúa el tesoro escondido de un pirata isleño conocido por el apodo <em>Cabeza de Perro</em>. Siguiendo el camino principal, desechamos las opciones del Draguillo y Cabezo del Tejo para seguir en dirección a Tafada. El último y más empinado tramo ascendente, con peldaños labrados en el terreno, nos pone ante la visión, muy cercana, de las casas semiderruidas de Tafada.</p>
<p>A la izquierda de estas viviendas abandonadas parte el sendero que desciende hacia el faro, que ofrecerá por momentos la magnífica visión de los roques de Anaga, el de Tierra y el de Fuera, y el extremo más oriental de la isla de Tenerife. Entre la vegetación de este tramo destaca el tajinaste de Anaga <em>(Echium leucophaeum)</em>, endemismo local de llamativas inflorescencias de color blanco que atraen de modo especial a las abejas.</p>
<p><strong>Descenso final<br />
</strong>Este descenso atraviesa los Pasos de la Cruz, donde, entre una gran piedra y la pared del risco, discurre el camino y encontramos una pequeña fuente de agua. El paisaje con el solitario faro impresiona y aquí, más que en ningún otro momento del recorrido, serán de gran utilidad unos bastones, una lanza de caminar o, simplemente, un palo para evitar resbalar.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-143" title="rc_camino-roque-Bermejo" src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2009/07/rc_camino-roque-Bermejo.jpg" alt="rc_camino-roque-Bermejo" width="250" height="166" />Desde el faro, el camino se ensancha hasta llegar al caserío de Roque Bermejo. “¡Uuh! A aquello le decíamos la carretera del Faro: por allí podía subir perfectamente un jeep en esa época”, dice Obdulia Romero Marrero, al recordar su juventud en el caserío, donde nació en 1947. El abandono y la falta de cuidados tiene este tramo en muy mal estado, con paredes derruidas que abren profundos boquetes a modo de mordidas. La ausencia de personal residiendo en el faro como antaño, también se nota en la falta de atención al camino que lo comunica con el muelle y su playa de arena negra, junto al roque que da nombre al caserío de pescadores.</p>
<p><strong>Regreso</strong><br />
El regreso al punto de partida desde este enclave, pasa por recorrer de nuevo los últimos metros del camino, pasar por la ermita y subir junto a las paredes de la antigua hacienda del Cura. Un cartel en un cruce, antes de iniciar el ascenso al faro, nos da la pista del camino a seguir: Chamorga, dice. Seguimos por ahí y subimos hasta las cercanas Casas Blancas, grupo de viejas construcciones en la que vivía el cabrero <em>cho</em> Agustín Campana, del que Obdulia Romero recuerda “que le gustaban las galletas con vino”.</p>
<p>A partir de aquí, la ruta se adentra en el barranco de Roque Bermejo y discurre junto a su cauce, con agua casi todo el año. Cuando alcanzamos Las Manchas, hay durazneros junto a la conocida como casa Cha Malita, falta poco para llegar al final del camino. Pero aún hay que subir otro rato hasta llegar, por una pista de corto recorrido, frente a la venta de Alvarillo. Estamos en Chamorga, rodeados de dragos <em>(Dracaena draco)</em</p>
<p><em>[Texto y fotografías: <strong>Yuri Millares</strong>.]</p>
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		<title>Camino a la playa de las Conchas en la isla de La Graciosa</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Jun 2009 07:30:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lanzarote]]></category>
		<category><![CDATA[Recomendados]]></category>
		<category><![CDATA[medio recorrido]]></category>

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		<description><![CDATA[La isla de La Graciosa (27 kilómetros cuadrados) es la mayor del archipiélago Chinijo, al norte de la isla de Lanzarote. Su única población permanente está en la aldea de Caleta del Sebo, entre ella y la paradisíaca playa de las Conchas hay 5,5 kms de pista llana.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-117" title="rc_mapa-la-graciosa" src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2009/06/rc_mapa-la-graciosa.jpg" alt="rc_mapa-la-graciosa" width="350" height="290" /><strong><em>La isla de La Graciosa (27 kilómetros cuadrados) es la mayor del grupo del archipiélago Chinijo (con Alegranza, Montaña Clara y los roques del Este y del Oeste o Infierno) al norte de la isla de Lanzarote. Su única población permanente está en la aldea de Caleta del Sebo, comunicada diariamente por barcos de Líneas Marítimas Romero que unen las localidades de Órzola (Lanzarote) y Caleta del Sebo (La Graciosa). Entre la aldea graciosera y la playa de las Conchas hay unos 5,5 kms de pista llana que se pueden hacer en una hora y cuarto.<span id="more-115"></span></em></strong></p>
<p>Entre las bellezas naturales de La Graciosa destaca la solitaria playa de las Conchas al norte, en el extremo opuesto de la isla de donde desembarcamos si queremos ir a descubrirla. El barco parte de Órzola (Lanzarote) a las 10.00 horas y apenas tarda 20 minutos en hacer el recorrido hasta el muelle de Caleta del Sebo. La travesía es algo movida al principio, hasta que la embarcación dobla la punta de Fariones y deja atrás sus espectaculares formas rocosas (el Farión de Tierra y el Farión de Afuera), entrando en las aguas más tranquilas de El Río, el brazo de mar que separa ambas islas.</p>
<p>Al desembarcar en Caleta del Sebo, iniciamos nuestro andar hacia la izquierda, por el paseo al borde del mar, hasta la playita de arena rubia y barcas varadas que hay dentro mismo del poblado, tomando entonces dirección hacia el interior atravesando las calles de arena. Apenas en unos minutos habremos dejado atrás esta población y nos encaminamos por una amplia pista, que asciende ligeramente entre arenales dejando a la izquierda la montaña del Mojón (188 metros de altitud).</p>
<p>La suave ascensión acerca nuestra vista a otra elevación montañosa a la derecha, Las Agujas (complejo volcánico con 266 metros de altitud en su cota más alta, la mayor altura de la isla), hacia cuyas faldas caminaremos al tomar a la derecha en la bifurcación que encontramos en el llano de la Mareta, zona con algunas huertas cultivadas. La pista de tierra nos lleva directamente en dirección a la montaña Bermeja (157 metros de altitud y un llamativo color rojizo), atravesando las hoyas de Montaña Bermeja.</p>
<p><img class="alignright size-medium wp-image-116" title="rc_playa-conchas" src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2009/06/rc_playa-conchas-300x284.jpg" alt="rc_playa-conchas" width="300" height="284" />Al mismo pie de la montaña se encuentra el destino de nuestro paseo a pie (o, si preferimos, en bicicleta, que podemos llevar en el barco o alquilar en Caleta del Sebo): la playa de las Conchas, enclavada en un paisaje espectacular por su condición de playa solitaria, por la atractiva vegetación que se desarrolla en esta zona de arenales y por las vistas que tiene en el horizonte: justo frente a la playa, el islote de Montaña Clara; al lado, el roque del Oeste; y algo más lejos al norte, la isla de Alegranza.</p>
<p><em><em>[Texto y fotografías: <strong>Yuri Millares</strong>. Más información de este sendero en el artículo <a href="http://www.pellagofio.com/?q=node/382">Paraíso natural con playas solitarias</a> en la edición digital de la <a href="http://www.pellagofio.com/">revista Pellagofio</a>]</e</p>
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		<title>Camino al faro de Martiño en la isla de Lobos</title>
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		<pubDate>Sat, 30 May 2009 13:53:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fuerteventura]]></category>
		<category><![CDATA[Recomendados]]></category>
		<category><![CDATA[medio recorrido]]></category>

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		<description><![CDATA[Lobos es un islote volcánico que tiene en la montaña de La Caldera su máxima altitud: 122 metros. Prohibido pernoctar en ella, las excursiones para recorrerla y llegar hasta el faro de Martiño son una forma de pasar el día antes de la partida del último barco a media tarde. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-medium wp-image-109" title="rc_mapa-isla-lobos" src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2009/05/rc_mapa-isla-lobos-290x300.jpg" alt="rc_mapa-isla-lobos" width="290" height="300" /><strong><em>Lobos es un islote volcánico que tiene en la montaña de La Caldera su máxima altitud: 122 metros. Prohibido pernoctar en ella, las excursiones para recorrerla y llegar hasta el faro de Martiño son una forma de pasar el día antes de la partida del último barco a media tarde. </em></strong></p>
<p>Cada día parten del puerto de Corralejo dos barcos que tienen establecida sendas líneas regulares de transporte de pasajeros, el veterano Isla de Lobos y El Majorero, con destino al islote de Lobos. En 15 minutos desembarcan numerosos visitantes con la intención de pasar el día en la playa de la Concha o hacer surf al pie de la montaña de La Caldera (la máxima altura de la isla con apenas 122 metros). Otros, sin embargo, acuden con la idea de recorrer el islote a pie por el sendero circular que lo recorre, haciendo una parada en el otro extremo de este pequeño territorio, en el faro.</p>
<p>Al desembarcar en el muelle, hay que seguir el sendero que encontramos a la izquierda, en dirección a la <strong>playa de la Concha</strong> (nombre que le dan, por su forma, los visitantes a la que en realidad es la <strong>playa de la Calera</strong>, por el horno de cal que hay cerca de él, el más antiguo de la isla y que se empleó en la construcción del faro). <span id="more-108"></span>Sin desviarnos del camino principal, ancho y cómodo, seguimos su curso. Hasta el faro hay una hora y media de camino, cómodo y llano, a no ser que, tras casi rebasar la destacada silueta de la <strong>montaña de La Caldera, </strong>decidamos coger un estrecho camino que nos llevará hasta la cima de la mayor elevación de la isla. De vuelta al sendero del faro, atravesamos el <strong>llano de los Labrantes, </strong>donde en 1860 se instalaron los trabajadores portugueses que construyeron el faro (cerca de la costa están los restos de su poblado, unas pequeñas chozas de piedra seca).</p>
<p><strong>Sufrimientos </strong><br />
Al acercarnos al faro lo iremos divisando, culminando la silueta de la <strong>montaña de Martiño. </strong>Habrá que subir una rectilínea rampa hasta el edificio, ante el que se extiende una gran explanada inclinada hacia el faro con una casita (servía de residencia ocasional al ingeniero jefe cuando venía de Las Palmas a visitar a los torreros) al otro extremo. Este gran patio servía para recoger y conducir el agua de la lluvia al aljibe bajo el patio del edificio. La falta de agua fue causa de muchos sufrimientos para el personal residente aquí en el siglo XIX, por la irregularidad del suministro y mal servicio que realizaban los veleros de abastecimiento.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-110" title="rc_sendero-faro-isla-lobos" src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2009/05/rc_sendero-faro-isla-lobos.jpg" alt="rc_sendero-faro-isla-lobos" width="400" height="265" />En la fachada del faro, como antes al desembarcar en el muelle, una placa recuerda que aquí nació en 1903 la poetisa y ensayista Josefina Plá (hija del torrero Leopoldo Plá). Llegados a este punto del recorrido, es el momento de sentarse a descansar y disfrutar de la vista más espectacular de la isla: el saladar del faro a nuestros pies y el extraño paisaje de áridos montículos (morro de Hoya Honda, Atalaya del Faro, morro Colorado, morro de la Pared, morro del Conejo, morro de la Morada) que se reparte por la isla. Si hemos tenido la previsión (muy recomendable) de traer agua y algún bocadillo o fruta, este es el momento de dar cuenta de ellos.</p>
<p><strong>Al Puertito</strong><br />
Al pie de la rampa del faro vemos la bifurcación que nos permite elegir entre volver por donde vinimos o seguir la ruta circular que hemos escogido para regresar al muelle. A medio camino entre el faro y el poblado de pescadores cercano al muelle, <strong>El Puertito, </strong>un extraño bosque a nuestra izquierda alza sus escuálidas copas sobre unos montículos de jable. En una hoya, una colonia de piteras sobrevive al, quizás único, intento de producción agrícola de la isla.</p>
<p>Aún hay que atravesar Las Lagunetas antes de llegar a las primeras casas de El Puertito, a la orilla del mar entre llamativas rocas que forman unas atractivas lagunas y entradas de mar. Es famoso aquí el restaurante que fundó Antonio Hernández Páez, más conocido por Antoñito El Farero, que llegó a Lobos en 1936 como auxiliar del torrero y siempre permaneció vinculado a la isla hasta su muerte hace pocos años.</p>
<p><em><em>[Texto y fotografías: <strong>Yuri Millares</strong>. Más información de este sendero en el artículo <a href="http://www.pellagofio.com/?q=node/499">Camino al faro de Martiño</a> en la edición digital de la revista Pellagofio]</em></p>
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		<title>Camino de Jinama, en El Hierro</title>
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		<pubDate>Sun, 17 May 2009 17:55:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Hierro]]></category>
		<category><![CDATA[Frontera]]></category>
		<category><![CDATA[medio recorrido]]></category>

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		<description><![CDATA[Sendero de 4.388 m. de recorrido total, entre las cotas 350 y 1.230. El Miradero, en la cota 970, es un lugar de descanso para disfrutar de vistas espectaculares de El Golfo. Tiempo necesario: unas tres horas y media.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-full wp-image-65" title="rc_camino-de-jinama-1" src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2009/05/rc_camino-de-jinama-1.jpg" alt="rc_camino-de-jinama-1" width="280" height="272" /><strong><em>Sendero de 4.388 m. de recorrido total, entre las cotas 350 y 1.230. El Miradero, en la cota 970, es un lugar de descanso para disfrutar de vistas espectaculares de El Golfo. Tiempo necesario: unas tres horas y media.</em></strong></p>
<p>Cruzando la carretera y subiendo por la calle asfaltada detrás del bar Joapira (en 1913 era sede del Ayuntamiento de Frontera, frente a la iglesia de la Candelaria), seguimos en constante ascenso por una pista de cemento del barrio Los Corchos y rebasamos una típica vivienda rural herreña de dos plantas, la Casa Blanca, así llamada desde que fuera la primera encalada en todo El Golfo, visible (y punto de referencia) desde el mar. En este primer tramo del camino atravesamos también la finca del Pino ya con el sendero en su empedrado antiguo para adentrarnos en la zona de monte público en cuanto atravesamos la cancela del Pino (sin puerta hoy, pero que cerraba el paso al ganado suelto hacia los cultivos que dejamos ahora atrás) y disfrutar del entorno que crea el bosque termófilo herreño a esta altura, aún por debajo del mar de nubes (mocaneros, acebiños, fayas, sabinas).<span id="more-64"></span></p>
<p>Seguimos subiendo rodeados de más y más variada vegetación (jazmines silvestres, jaras, cerrajones herreños), entre la que no falta la rupícola incrustada en las propias paredes del camino (bejeques, sanjoras). La humedad aumenta a cada paso que damos y Andrés señala a unos ejemplares de taraguntia, planta cuyas raíces servían para hacer un gofio un poco picante en épocas de hambre (“la raíz es un tubérculo que se extraía con guataca y se molía”, dice). Así alcanzamos el barranco de Las Esquinas de donde se extrajo la tosca roja para construir la iglesia de la Candelaria. Se tallaba aquí mismo y los caminantes “pagaban peaje”: todo el que bajaba cargaba con un bloque de piedra para colaborar en la construcción del templo. Un gran barbuzano (el “ébano de Canarias”) tiene aquí sus hojas repletas de agallas para defenderse de los insectos; al pie, abundan helechos como la tostonera, la doradilla y otros.</p>
<p>Llegamos entonces a un tramo del camino que se ensancha bajo la oscuridad que proporciona un enorme mocán. El lugar se llama Mocán de los Cochinos y ello se debe a ser lugar de parada durante las mudadas. “Como el cochino es testarudo y se estropea las pezuñas si camina mucho, aquí es donde decía ‘de aquí no paso’. Se le amarraba en los amarraderos naturales que proporcionan las raíces del mocán”, explica Andrés, señalando las huellas de desgaste que muchos colmillos han dejado en algunas de estas retorcidas raíces al aire libre.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-78" title="rc_camino-de-jinama-3" src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2009/05/rc_camino-de-jinama-3.jpg" alt="rc_camino-de-jinama-3" width="400" height="265" />Al alcanzar la zona de influencia del mar de nubes la vegetación va cambiando. Entramos poco a poco en los dominios del monteverde. Entre su flora, también detectamos barasa (ingrediente del más típico potaje herreño) y, cubriendo el camino empedrado, cres de haya que se recolectaba para alimento de los cochinos. Bordeamos la Piedra y la Cruz del Fraile cuando llevamos recorridos apenas un 20 por ciento del trayecto (900 metros), una enorme piedra desprendida de las paredes que se elevan sobre nuestras cabezas y que la leyenda dice vino a caer sobre un fraile, por cuya alma se colocó encima una cruz.</p>
<p><strong>Mojón 2.388 metros caminados</strong><br />
El ascenso no deja de ser duro, por lo empinado, y las curvas de cada vuelta son anchas y llanas para permitir a las bestias, que antes transitaban esta ruta, girar con comodidad antes de iniciar el siguiente tramo ascendente (“después de cada curva viene una pechada”). Por eso, tras rebasar el Mocán de la Sombra y la tosca tallada donde una vez se colocó el retrato de una Virgen de la Concepción, llegamos al mojón que indica 2.388 metros caminados y el inicio de un tramo “de descanso”: ¡60 metros llanos! Y casi sin darnos cuenta estamos, al poco, en Hoyo de Tincos, un precioso rincón de atractiva vegetación arbórea y rupícola propia del monteverde, con agua (Fuente de Tincos) y, por tanto, abrevadero natural de la avifauna local.</p>
<p>Superamos la altitud de 900 metros sobre el nivel del mar, dejando atrás uno de los rincones más espectaculares del camino de Jinama (Hoyo de Tincos), y a continuación nos espera un tramo con un desnivel de 75 metros de altitud en un recorrido muy corto de muchas curvas hasta llegar a El Miradero, la única parada de descanso que hacían los lugareños (si no llevaban cochinos, como se explicó en la primera parte de este reportaje), ya fuera subiendo o bajando. Ante nuestros ojos se extiende el espectacular paisaje de El Golfo con sus asentamientos (al pie, las casas de El Lunchón, La Carrera y Las Lapas, que acogía a los de Valverde; hacia el norte, Los Mocanes, que acogía a los de más al norte aún como Guarazoca y Echedo; hacia el sur, Belgara, Las Toscas y Los Llanillos, que acogía a los de Isora, El Pinar y San Andrés respectivamente).</p>
<p><strong>Mirador para el &#8216;malgareo&#8217;<br />
</strong>Y asomados a este mirador natural practicaban una curiosa costumbre algunos herreños: el malgareo. Sólo se podía poner en práctica esta extinguida tradición cuando se moría (o mataban) un burro en la zona. El malgareador, entonces, subía de noche y sin ser visto voceaba críticas al viento que repartía entre sus vecinos según despiezaba (verbalmente) al asno. “Durante la República, con la libertad que había, era muy divertido. Con el franquismo y la represión, desapareció”, explica nuestro guía Andrés García García. “Hay que tener buena voz, capacidad para cambiar la modulación a fin de no ser reconocido y buenas piernas para correr”, dice, recordando el dicho de los viejos: “Noche de malgareo, noche de tiros”. La noche, además de proporcionar cobertura al anonimato, permitía viajar mejor a la voz, pues el aire baja de cumbre a mar, al contrario que durante el día.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-66" title="rc_camino-de-jinama-2" src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2009/05/rc_camino-de-jinama-2.jpg" alt="rc_camino-de-jinama-2" width="300" height="199" />Después del descanso y disfrute de las vistas, hay que seguir subiendo entre árboles como el paloblanco (un formidable ejemplar sigue en pie, calzado por piedras que el agua ha dejado a la vista tras erosionar la tierra, a continuación del tramo de calzada más largo sin una curva), el laurel o el viñátigo. La ausencia de ganado hace años ha regenerado la vegetación a favor de madroños, follaos y laureles (especies más nobles del monteverde) y en perjuicio de los brezos que han cedido terreno. Alcanzamos la Cueva de las Pipas (llamada así por la semejanza de unas piedras con la colocación de unas barricas de vino) en la zona de humedad más intensa del recorrido, tras lo que caminamos los últimos 800 metros de trazado ya con menos humedad y más brezos (a la mitad de los cuales hay un descansadero con mesas y bancos), hasta cruzar el tronco retorcido de una sabina que hace arco y finalizar junto a la ermita de la Caridad y el Mirador de Jinama.</p>
<p><em>[Texto y fotografías: <strong>Yuri Millares</strong>. Más información de este sendero en el artículo <a href="http://www.pellagofio.com/?q=node/314">La ruta de las mudadas (1ª parte)</a> y su <a href="http://www.pellagofio.com/?q=node/303">continuación (2ª parte)</a> en la edición digital de la revista Pellagofio]</em></p>
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		<title>Montaña de Tauro, en Gran Canaria</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Apr 2009 12:13:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Gran Canaria]]></category>
		<category><![CDATA[medio recorrido]]></category>
		<category><![CDATA[yacimiento aborigen]]></category>

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		<description><![CDATA[
Recorremos un pequeño tramo del camino real Tejeda-Mogán, que parte de la  pequeña presa de Salto del Perro para ascender hasta la degollada de Las Lapas,  un espléndido mirador sobre el barranco de Mogán cerca de la cima de la montaña  de Tauro. Una desviación nos acerca a un yacimiento aborigen y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-28 alignright" title="montana_tauro" src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2009/04/montana_tauro.jpg" alt="Montaña Tauro" width="425" height="282" /></p>
<p><strong><em>Recorremos un pequeño tramo del camino real Tejeda-Mogán, que parte de la  pequeña presa de Salto del Perro para ascender hasta la degollada de Las Lapas,  un espléndido mirador sobre el barranco de Mogán cerca de la cima de la montaña  de Tauro. Una desviación nos acerca a un yacimiento aborigen y a otras vistas  impresionantes. En total, son unos 5 km a pie que se hacen en una hora y 40  minutos (sólo ida; pero hay que volver).<span id="more-27"></span></em><br />
</strong><br />
Para alcanzar el punto de partida del camino, el grupo de senderistas que  participa en la excursión (nadadores que por un día cambian el bañador por las  botas y la mochila) llega en una pequeña guagua desde <strong>Ayacata</strong>,  bajando hacia la <strong>presa de la Cueva de las Niñas </strong>y tras  rebasarla en dirección a Mogán, cogiendo el desvío que se dirige, en una  estrecha pista asfaltada, hacia <strong>Barranquillo Andrés</strong>. Una curva  cerrada de esta pista, justo cuando tenemos a la vista la <strong>presa del  Salto del Perro</strong>, nos indica el lugar en el que hay que apearse (hay  espacio para aparcar). Unos pocos metros más adelante se observa el sendero  partir, por la derecha de la pista, en dirección a la montaña objeto de la  excursión, que aparece majestuosa y solitaria ante nuestros ojos.</p>
<p>Iniciamos el ascenso de modo muy suave y poco después se acentúa un poco la  pendiente, adentrándonos en una zona de pinar que, sin embargo, también es  habitada por otras muchas especies vegetales (cerrajones, escobones, retamas,  tajinastes). Atravesamos una zona umbría, la <strong>cañada de la Fuente del  Durazno, </strong>y llegamos a una explanada pedregosa de nuevo al sol que, si  nos acercamos a mirar, nos proporciona un mirador sobre la <strong>presa del  Mulato</strong> y al fondo los <strong>macizos de Ojeda e Inagua. </strong>Poco  después (a la izquierda del camino) podemos observar los restos de un antiguo  horno de brea que nos indica la intensa actividad silvícola que se practicaba en  la zona todavía en la primera mitad del siglo XX.</p>
<p>A partir de aquí, el camino se vuelve más empinado y serpenteante, entre  pinares que no impiden, según la distinta orientación en cada momento, disfrutar  del paisaje (si paramos de vez en cuanto a levantar la mirada que tenemos puesta  en el empedrado). No tardaremos mucho en llegar a otra explanada. Estamos ya en  la <strong>degollada de Las Lapas</strong>. Mirando hacia arriba aún queda algo  de altura para la cima de la <strong>montaña de Tauro</strong> (1.214 m).  Acercándonos a un mojón elevado de piedras amontonadas nos asomamos a una vista  vertiginosa sobre el risco. Debajo tenemos el <strong>barranco de Mogán </strong>y, mirando al sur, el pueblo del mismo nombre. De regreso, apenas  iniciamos el descenso por el camino, cuando podemos desviarnos donde unas  piedras marcan un delgado caminito en la ladera que nos lleva a otra explanada:  cuando el pinar disperso se aclara, el claro nos deja ver un precioso yacimiento  aborigen, el <strong>almogarén de Tauro.</strong></p>
<p><img class="size-full wp-image-30 alignleft" title="montana_tauro_2" src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2009/04/montana_tauro_2.jpg" alt="Montaña Tauro" width="400" height="265" /></p>
<p><strong>Monumento religioso<br />
</strong>Faustino García Márquez tiene escrito y  dibujado un trabajo de investigación y análisis <em>[Almogarems y goros. Una  construcción aborigen en la montaña de Tauro (Gran Canaria)]</em> sobre lo que  tenemos ante nuestros ojos al llegar a este momento del recorrido. Se trata de  una construcción de gruesas paredes de piedra seca formando tres cuerpos: “El  cuerpo central es una elipse irregular de 8,5 x 10,5 metros, con una entrada de  2 metros de anchura. A este cuerpo se encuentran adosados los dos restantes. El  de la izquierda, al norte del cuerpo central, es un cuadrilátero abierto  totalmente por una de sus caras a una plataforma artificial que tiene en su  centro un pináculo cónico de 1,50 metros de altura; las dimensiones del espacio  abrazado por las tres paredes es de 3,10 x 4,80 metros. El tercer cuerpo es casi  cuadrado, midiendo 4,40 x 4,60 metros, y presenta dos entradas y un nicho o  cabecera”.</p>
<p>Destaca el autor que en todo el recinto, orientado al norte sobre el filo de  una empinada ladera y con vistas a las cumbres de la isla, “no se aprecia la más  mínima señal de habitación, ni resto alguno de techumbre”. Con esta información,  ¿qué función pudo tener esta construcción para quienes la levantaron en la época  prehispánica? Faustino García descarta los usos de habitación, de refugio  pastoril (pues es una construcción demasiado sólida), ni funerario (tampoco  parece lugar para la preparación de cadáveres). Así pues, quedan las opciones de  uso comunitario o de culto.</p>
<p>“La altura, el paisaje que domina, la estructura particular del cuerpo  abierto, la cualidad de la montaña como altura aislada y predominante, todo ello  nos obliga a pensar en un sentido religioso del monumento, sin despreciar una  solución híbrida, cívico-religiosa (…). La explanada donde se halla (…) es ideal  para una congregación de fieles, bien para actos religiosos, bien para  festejos…”.</p>
<p><em>[Texto y fotografías: <strong>Yuri Millares</strong>. Más información de este sendero en la <a href="http://www.pellagofio.com/?q=node/292">revista Pellagofio</a>.]</em></p>
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		<title>Jerduñe a Seima, en La Gomera</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Apr 2009 12:03:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fuerteventura]]></category>
		<category><![CDATA[Gomera]]></category>
		<category><![CDATA[medio recorrido]]></category>

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Desde el enlace con el camino (900 m de altitud), al inicio de la carretera  en dirección a Playa Santiago, hasta el pueblo de Seima (550 m) hay poco más de cinco kilómetros que se pueden recorrer en algo más de dos horas.
El lugar denominado con precisión Casa del Lomo, al borde  de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-20 alignleft" title="jerdune-seima" src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2009/04/jerdune-seima.jpg" alt="Jerdune - Seima" width="360" height="239" /></p>
<p><strong><em>Desde el enlace con el camino (900 m de altitud), al inicio de la carretera  en dirección a Playa Santiago, hasta el pueblo de Seima (550 m) hay poco más de cinco kilómetros que se pueden recorrer en algo más de dos horas.</em></strong></p>
<p>El lugar denominado con precisión <strong>Casa del Lomo</strong>, al borde  de la carretera de la <strong>degollada de Peraza</strong> a <strong>Playa Santiago</strong>, parte este camino al borde de un lomo y deja atrás una solitaria casa. Un camino empedrado que transcurre en su inicio y durante un  largo tramo por la margen izquierda del <strong>barranco de  Chinguarime</strong>. Entre los ladridos lejanos de algún perro damos los  primeros pasos descendiendo por el sendero. Ladridos que proceden del caserío  grande de <strong>Jerduñe, </strong>llamado por los lugareños  <strong>Mequesegüe, </strong>y situado unos cientos de metros a la derecha junto  a un palmeral, en la cabecera del barranco de Chinguarime. <span id="more-19"></span></p>
<p>El caserío pequeño que también es Jerduñe, pero se llama  <strong>Berruga</strong>, sí se cruza con el camino, minutos después de una  fuente preparada para dar alivio y calmar la sed de personas y animales, con su  bebedero para éstos y una latita con asa de verguilla que aquéllos pueden  introducir tras el hueco que forman las piedras.</p>
<p>Poco más de media docena de vecinos forman el censo de Jerduñe [en 1995,  cuando se sitúa este relato], incluyendo a los dos únicos vecinos de Berruga,  ocupando una vivienda tradicional junto a otras que muestran ya los síntomas del  abandono y la migración. Junto a las casas, unos llanos que se cultivan de papas  y que, en su mayoría, ya no se trabajan. En los últimos llanos cultivados el  único hombre de Berruga prepara los surcos de donde saldrán unas matitas verdes  que esconden, bajo tierra, el preciado tubérculo de dieta tan socorrida. La  única mujer colabora en diversas tareas al tiempo que reúne leña para  cocinar.</p>
<p><img class="size-full wp-image-22 alignright" title="jerdune-seima_2" src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2009/04/jerdune-seima_2.jpg" alt="Jerdune - Seima" width="265" height="400" /></p>
<p><strong>Candela</strong><br />
Deben acondicionar los terrenos antes de cada siembra, por eso “tendría que dar fuego a los paredones”, dice él refiriéndose a  esos muros de piedra que señalan los límites de cada llanito, “pero el jumo  asusta a la gente y enseguida vienen los guardias a ver qué pasa”. El humo causa  alarma desde lejos a quien lo divisa, más en una isla como ésta, donde incendios de triste recuerdo han arrasado hectáreas de bosques y, en algún caso, segado  vidas. Sin embargo, pastos, rastrojos y hojas secas de palmeras hay que eliminarlos para reducir esos riesgos. “Antes había aquí sembrados y carboneo y  no había fuego ninguno”, explican los últimos vecinos de Berruga, pero,  abandonados los campos y sin los cuidados que antes se le hacían, la vegetación  crece más libre, pero también con más riesgos para sí misma. “Es que si no se  limpia el terreno y hay un fuego, entonces sí que se enchurrusca todo con la  candela”.</p>
<p>La vegetación natural que observamos donde comienza esta ruta incluye  escobones, jaras, tabaibas, tajinastes, veroles y un largo etcétera, mientras, en dirección a los <strong>riscos de la Fortaleza</strong>, pegados al estrecho pero seguro sendero por el borde del barranco de Chinguarime, aparece otra más  termófila de transición, rupícola y alguna propia del monteverde. Más tarde, en zonas más soleadas, se añaden el espliego, más jaras y tabaibas y algunas  palmeras, cuando accedemos a un relieve llano dedicado en el pasado a cultivos y hoy sólo son pastos y paredones.</p>
<p><strong>Cruce y dos opciones</strong><br />
Justo unos metros antes habremos  pasado junto a algunas de las numerosas construcciones que acompañan estas  extensiones amesetadas que llevaron más allá de donde alcanza la vista los  cultivos de cereales. Las casas-cueva de <strong>Tacalcuse</strong>, pegadas a  las rocas del risco, aprovecharon de éste incluso su roca volcánica para  instalar el horno. La protección de las paredes rocosas termina aquí, pero no el  camino, que sigue descubierto y siente pronto la fuerza de un viento que agita  el pasto y nos sitúa ante un cruce con dos opciones.</p>
<p>A la izquierda se dirige a la <strong>hoya de Morales, </strong>a la derecha  hacia <strong>Contreras </strong>rumbo a <strong>Tecina. </strong>La hoya de  Morales es nuestro siguiente destino, entre algunas construcciones desperdigadas  que no son sino el adelanto de lo que fue un importante núcleo poblacional:  <strong>Seima. </strong>Hasta él debemos descender observando cada vez con mayor  detalle la ruina de un pueblo de casas pequeñas, alineadas en diversos niveles,  con sus huertos abandonados y los techos hundidos. El último de sus habitantes  lo abandonó [mucho] antes de que la década de los noventa [cuando llegamos]  pasara factura al calendario. Su estructura conserva la distribución y  organización de un poblado, dedicado por entero a una agricultura y ganadería  tradicionales, que se mantuvo aislado hasta el último momento de vida en su  interior.</p>
<p><em>[Texto y fotografías: <strong>Yuri Millares</strong>. Más información de este sendero en la <a href="http://www.pellagofio.com/?q=node/281">revista Pellagofio</a>.]</em></p>
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		<title>Seima a Playa Santiago, en La Gomera</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Apr 2009 11:55:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Gomera]]></category>
		<category><![CDATA[medio recorrido]]></category>

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Habíamos llegado a Seima, en la hoya de  Morales, procedentes de la degollada de Peraza, por el  camino que sale de Jerduñe. Partiendo de Seima (520 m de altitud) hay poco más de nueve kilómetros hasta llegar a Tecina y Playa Santiago, pasando por la playa de Tapahuga, al cabo de tres horas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-15 alignleft" title="seima-playa_santiago" src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2009/04/seima-playa_santiago.jpg" alt="Seima - Playa Santiago" width="400" height="265" /></p>
<p><em><strong>Habíamos llegado a </strong><strong>Seima, en la </strong><strong>hoya de  Morales, procedentes de la </strong><strong>degollada de Peraza, por el  <a href="http://recorrecanarias.com/2009/gomera/jerdune-a-seima/">camino que sale de Jerduñe</a>. Partiendo de Seima (520 m de altitud) hay poco más de nueve kilómetros hasta llegar a Tecina y Playa Santiago, pasando por la playa de Tapahuga, al cabo de tres horas y cuarto de caminar.<span id="more-14"></span></strong></em></p>
<p>El caserío abandonado de Seima,  entre lomadas que bate un aire ventoso, dispone sus casas de modesta  construcción alineadas en varias hileras y muy pegadas a la tierra, ahí donde  más protegidas están del aire. Sus tejados, en cambio, no han podido resistir  los sencillos y pobres elementos constructivos con los que se levantaron y han  terminado por desplomarse sobre algunas de las habitaciones y alpendres. Aquí, a  pesar de la altitud, tras el éxodo rural se han extendido especies vegetales del  piso basal entre la antiguas tierras de cultivo. Crecen tajinastes, balos,  tabaibas, espliegos, cabezotes; a cobijo de la protección que ofrecen las  paredes de los barrancos están vinagreras, tasaigos y cornicales.</p>
<p><strong>San Juan, hoguera y voladores</strong></p>
<p><img class="size-full wp-image-17 alignright" title="seima-playa_santiago_2" src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2009/04/seima-playa_santiago_2.jpg" alt="Seima Playa Santiago" width="265" height="400" /></p>
<p>[Manuel Mendoza fue uno de  los últimos vecinos de Seima. Nació en los llanos de Morales y vivió allí hasta  1955, antes de emigrar a San Sebastián de La Gomera. “En el año cuarenta y pico  había casas de familia que no tenían nada. Sembraban a medias y tenían el ganado  a medias. Empezó entonces la cosa de los tomateros en el sur de Tenerife y la  gente se iba con los hijos”, relata. Él tenía 13 años cuando estaba ya al  cuidado de una yunta. “Y mira el sacrificio que tenías que hacer cuando debías  ir a la molina a Santiago y volver otra vez. Había que cargar el burrito el que  tenía burro y el que no, a lomos”, sigue. Pero también había momentos para la  fiesta: “Por San Juan se hacían hogueras y había un entusiasmo grande. De meses  antes se ponían a juntar julagas para hacerlas y la gente daba dinero para los  voladores”.]</p>
<p>Acompañados por el viento se llega al siguiente núcleo antes poblado [el otro  barrio del pueblo de Seima], <strong>Contreras</strong>, situado a poca  distancia del anterior donde iniciamos el recorrido. Solitario como nuestro  punto de partida, destaca la casa de dos plantas con balcón que, con su porte  señorial, parece indicar su condición pasada de pertenencia a una adinerada  familia, en unas tierras que perdieron, seguramente ya para siempre, su  condición de prósperas. En este lugar sí podemos ver palmeras, piteras, tuneras  o higueras, con preferencia por el cauce del barranco para guarecerse del  viento.</p>
<p>El sendero sigue avanzando por vaguadas y lomas y deja a sus lados los restos  de antiguas paredes, marcando desaparecidas fincas en las que aún se pueden  distinguir eras y pequeñas casas de piedra [utilizadas antaño para guardar el  grano]. El descenso hacia la desembocadura de los siguientes barrancos con los  que se cruza el camino nos sitúa, a 250 m sobre el nivel del mar, con otras  especies vegetales como la orijama y la dama. El clima cálido y seco y la alta  insolación de esta zona nos hará encontrar, como fauna más característica, a  aves como la perdiz moruna y el zarzalero, llamado también curruca tomillera.</p>
<p><strong>Tres playas<br />
</strong>Llegando al <strong>barranco de Chinguarime </strong>descubrimos el primer paisaje verde: unas fincas de plataneras que  salpican la desembocadura de este cauce, con una población natural de  vinagreras, verodes, magarzas, tasaigos, tajinastes y cornicales. El camino pasa  por <strong>Casas de Joradillo</strong> y debe sortear dos barrancos más,  similares a éste, y con final en sendas playas de callaos, las <strong>playas  del Medio y de Tapahuga</strong>. Tres playas bien delimitadas por <strong>punta  Gaviota </strong>y la <strong>punta de la Herradura</strong>, en la última de  las cuales quedan restos de una actividad pesquera que combinó el muelle con el  embarque de tomates y plátanos.</p>
<p>Subir al <strong>lomo de Tecina</strong> [a continuación] es encontrarse con  una próspera sucesión de plataneras que están cambiando su producción por el  cultivo de frutos subtropicales. Tras ella se levanta una amplia construcción de  diseño integrado con el lugar, el hotel Tecina, propiedad, como las tierras y  cultivos circundantes, de la empresa Fred. Olsen. Las fincas se suceden hasta el  propio <strong>barranco de Santiago</strong>, cuya playa es destino de turistas  europeos.</p>
<p><em>[Texto y fotografías: <strong>Yuri Millares</strong>. Más información de este sendero en la <a href="http://www.pellagofio.com/?q=node/270">revista Pellagofio</a>.]</em></p>
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		<title>El Juncal a roque Mulato, en Gran Canaria</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Apr 2009 08:54:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Gran Canaria]]></category>
		<category><![CDATA[medio recorrido]]></category>
		<category><![CDATA[Tejeda]]></category>

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Los 9 km de esta ruta se pueden hacer en dos horas y media (otro tanto si regresamos al punto de partida: El Juncal de Tejeda). Un camino fácil aunque con bastante desnivel que ofrece la opción, a quienes practiquen rapel, de hacer una parte del mismo por el propio cauce del agua: en tal [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-5 alignright" title="juncalroquemulato" src="http://recorrecanarias.com/wp-content/uploads/2009/04/juncalroquemulato.jpg" alt="Juncal - Roque Mulato" width="300" height="400" /></p>
<p><em><strong>Los 9 km de esta ruta se pueden hacer en dos horas y media (otro tanto si regresamos al punto de partida: El Juncal de Tejeda). Un camino fácil aunque con bastante desnivel que ofrece la opción, a quienes practiquen rapel, de hacer una parte del mismo por el propio cauce del agua: en tal caso es imprescindible contar en el equipo adecuado (cuerda de 45 metros, cintas planas para rapelar y mosquetones, además de trajes de neopreno).</strong></em></p>
<p>En la zona centro-oeste de Gran Canaria y a seis kilómetros de Ayacata se esconde un precioso lugar. Desconocido para la mayoría de los propios residentes en la isla, su presencia de hace evidente justo después del pueblo de El Juncal de Tejeda y es el objetivo del sendero en esta ocasión: el roque Mulato. El sendero nace como pista de tierra siguiendo el curso del barranco del Juncal y el rumor del agua en el invierno. La pista agoniza pasado un kilómetro y medio, aproximadamente, desde que salimos del pueblo cumbrero de El Juncal y se estrecha para dar la bienvenida a un camino estrecho que rodea una tupida vegetación. El verde se abre poco a poco a un magnífico balcón que muestra casi a vista de pájaro el trazado a seguir.<span id="more-3"></span></p>
<p>La variopinta flora decora el paisaje de colores de una amplia gama, dejando sobresalir entre palmeras canarias y tajinastes, la huella de una presencia humana que se manifiesta en piteras, almendreros y tuneras que dan ritmo y sentido a esta enorme depresión del terreno antaño habitada por laboriosos isleños dedicados a la agricultura y el pastoreo.</p>
<p><strong>Inhóspito y salvaje<br />
</strong>Se trata de un barranco bien protegido en sus flancos por grandes riscos de corte limpio, que le dan una sensación de inhóspito y salvaje. El barranco del Juncal se junta con el barranco del Toscón y ambos se convierten, al seguir unidos en un solo curso, en el barranco de Siberio. Es un lugar caprichoso que invita a seguir el sendero, cruzando de una ladera a otra al atravesar el rumor cristalino del agua que también cabalga saltarina en la época de lluvias. Bien sea siguiendo el camino del agua, o bien por el trazado claro del hombre rural, los ojos se encuentran al fin con la figura imponente del roque Mulato (820 m), que flota en la arista a nuestra izquierda y se asemeja a la silueta de las carabelas de Colón con las velas abiertas al viento.</p>
<p>Si la ruta se hace por el propio cauce de agua hay que tener en cuenta que lo accidentado del terreno nos obligará a dos rapeles cortos de unos 15 metros aproximadamente, para el que se precisa cuerda y dos vagas anchas, ya que el barranco no está equipado para su descenso.</p>
<p>El terreno nos deja descansar del continuo descenso que hemos estado practicando cuando llegamos a un puzzle de roca basáltica desprendida sobre el que se ha ido asentando el camino. Ya desde aquí asoman las primeras casas que vamos a encontrar en el recorrido, de anchos bloques de piedra y cubiertas de teja canaria vencida por el peso de los años. Unas construcciones que hoy adornan helechos y otras plantas que lamen las grietas y arrugas de estas ancianas y deterioradas paredes, deshabitadas salvo contadas excepciones (Juan Quintana vive y comparte custodia de un naciente de agua junto a algún vecino más de este remoto lugar). Desde aquí podemos continuar por la pista que comunica con el pueblo de El Carrizal de Tejeda, donde concluye la ruta, o regresar al punto de partida por el mismo sendero que nos ha traído hasta aquí.</p>
<p><em>[Extracto del material publicado por la <a href="http://www.pellagofio.com/?q=node/237">revista Pellagofio</a>. Texto de <strong>M. Á. Navarro</strong>, fotografía de <strong>Diego Monteiro</strong>.]</em></p>
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