Recorre Canarias

Guia de senderos y caminos a lo largo de las Islas Canarias.

La pesca del mero gigante con caña

Escrito enero 15th, 2016 a las 09:01 pm por
Categorias: Hierro
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El Juncal a roque Mulato, en Gran Canaria

Escrito abril 12th, 2015 a las 08:04 am por
Categorias: Gran Canaria
Los 9 km de esta ruta se pueden hacer en dos horas y media (otro tanto si regresamos al punto de partida: El Juncal de ...
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Camino real de El Time a Puerto de Tazacorte, en L...

Escrito octubre 10th, 2011 a las 02:10 pm por
Categorias: La Palma, Recomendados
Desde El Time (cota 600) el camino desciende por una pista hacia Mirasoles (en La Punta de Tijarafe), desde donde continúa en un empedrado en zig-zag por el acantilado: en total, 2.833 metros de camino hasta el borde del mar.
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Fuerteventura dispone ya de 80 km de rutas para bi...

Escrito mayo 12th, 2011 a las 11:05 pm por
Categorias: Fuerteventura, Recomendados
El Cabildo de Fuerteventura ha completado en mayo de 2011 la rehabilitación de diversas rutas ciclistas que suman un total de 81,5 Km de los 113 km previstos inicialmente para 32 rutas que cuentan con folletos que incluyen mapa y datos sobre el trazado, duración, etc.
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Un paisaje de senderos y caminos (Especial isla de La Palma)

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El periodista Yuri Millares, autor de numerosos reportajes y libros sobre las islas Canarias, hace aquí un recorrido por sus senderos favoritos en La Palma. Están incluidos en la inédita ‘Guía turística La Palma’ (Ediciones Idea, “en preparación” según la editorial) de la que es autor de sus textos y fotografías.

El paisaje palmero está surcado de antiguas rutas por las que los habitantes de los distintos pueblos se comunicaban y comerciaban entre sí. Caminos que se camuflan entre la propia vegetación, que forman ya parte del entorno, que en algunos casos son ya difícilmente transitables, pero que en la mayoría de los casos todavía son practicales. Y cada vez más, porque si lo hombres y mujeres de los pueblos de la isla ya no los usan para desplazarse ni, a veces, quieren saber de ellos por los recuerdos de penalidades y sufrimientos que pasaron por ellos, para poder ir a un médico o vender un saco de papas, sí son los más jóvenes y los visitantes de otros lugares quienes se interesan, para conocer en profundidad la isla, su vida vegetal y animal, sus espectaculares montañas, sus profundos barrancos, la quietud de sus rincones más apartados, el aroma de sus plantas. Todo ello mientras practican el sano ejercicio de caminar como simple deporte, no como obligación o necesidad de supervivencia.

Yuntas y contrabando
Florencio Pérez Díaz, por ejemplo, compraba yuntas que luego vendía y no tuvo durante mucho tiempo otra vía de comunicación que los senderos y caminos reales. “Pocas llevaba, porque no criaba uno más que una yunta, una pareja, salía con aquellas y volvía a comprar otra y así iba escapando”, relata, recordando cómo “estando en el cuartel, había mujeres que se dedicaban a llevar azúcar y eso, para vender en otro sitio, en Los Llanos, y era un contrabando. Nosotros, como estábamos de militar, no nos registraban, pero a ellas la Guardia Civil las paraba desde que veía las cestitas. ‘¡Párese ahí!’, a ver lo que traían”.

La conocida tejedora de seda Bertila Pérez González también llegó a hacer uso de los caminos. En especial el que comunica El Paso con Santa Cruz de La Palma, el conocido como camino de Las Vueltas, que comunica la isla de este a oeste, desde su capital hasta el extremo opuesto en Tazacorte. “Yo fui varias veces a llevar pañuelos de seda con una tía mía”, dice. Salían de madrugada, para ir andando con la fresca y no pasar calores. “Si había noche de luna no hacía falta, pero, si no, tenía que ir una con un farol”.

rc_las-vueltas-la-palma1. Camino real de Las Vueltas
Sin duda el camino más utilizado en el pasado por los palmeros, ya que comunicaba los principales núcleos de población de la isla, de un lado, los de la franja este (Santa Cruz de La Palma, Breña Alta, Breña Baja), de otro, los de la franja oeste (El Paso, Los Llanos, Tazacorte). De extremo a extremo son 26 kilómetros, con algunos tramos, especialmente en la cumbre, bastante duros por lo empinados, pero también el más interesante por su importancia histórica y por la variedad de ecosistemas que atraviesa al recorrer las diferentes cotas desde el nivel del mar a los 1.450 metros.

Partiendo de Santa Cruz, en la plaza de España, se sube por la calle San Sebastián y se continúa por el barrio de Las Calcinas hacia La Cuesta y Buenavista, en Breña Alta. Por aquí se llega a la Cruz de los Bolos y hay que cruzar la carretera para seguir por el camino, ascendiendo. El monasterio del Císter queda a un lado antes de llegar a La Crucillada y tomar rumbo sur dirección a Botazo en una encrucijada que nos ofrece la posibilidad de ir también en dirección norte.

En Botazo hay que continuar pero ahora descendiendo al barranco de Aguacencio cuando ya nos encontramos entre vegetación de laurisilva. Hay que cruzar la carretera general y subir por el camino en el lomo de Las Vueltas, en pleno monteverde. El camino intercala su recorrido entre lo que es sendero y pista forestal. El ascenso hasta la cumbre se hace muy empinado y nos acercamos a ella cuando alcanzamos la Cruz del Consuelo.

Ya en lo más alto, si la bruma no lo impide, tendremos a la vista los dos lados de la isla, con el monteverde al este y el pinar al oeste. En este punto se conecta con varias rutas, pero habrá que tomar el que desciende a la ermita de la Virgen del Pino, desde la que se sigue en dirección a El Paso por campos agrícolas de secano. El camino ya se confunde con las numerosas pistas y calles de los barrios del municipio. En el trayecto hay que atravesar El Paso, cruzándonos con la iglesia del siglo XVIII de Nuestra Señora de Botazo.

Descendemos por el camino de Hermosilla, seguimos después paralelamente al barranco de Tenisque, cruzamos la carretera a Puerto Naos y pasamos cerca de la montaña de Triana. De allí sólo queda continuar hacia Los Llanos y Tazacorte.

Si no se quiere realizar todo el recorrido, una opción más practicable es, en dirección inversa, partir de la ermita de la Virgen del Pino, hasta donde llega una carretera asfaltada, subir a la cumbre y bajar hasta Botazo, donde se puede coger una guagua en la carretera general que nos traiga de vuelta a donde se ha dejado el coche, cerca del centro de visitantes del parque nacional.

2. De Los Tiles al canal de Marcos y Cordero
En la Reserva de la Biosfera de Los Tiles, varios caminos permiten al visitante conocer una de las más importantes muestras que existen de la laurisilva. El camino hacia el canal de Marcos y Cordero, que aprovecha los nacientes de agua de mayor caudal de Canarias, se hizo precisamente para acceder a esta obra hidráulica y para permitir el acceso al monte cuando se realizaban trabajos de aprovechamiento forestal. En el centro de visitantes (muy cerca hay zona de acampada) se puede solicitar información antes de partir para recorrer los 12 kilómetros (sólo de ida) que tiene este sendero. Parte al borde del barranco del Agua, un poco más abajo de donde se encuentra el centro de visitantes, por una pista forestal durante bastante rato, durante cuyo recorrido se puede realizar un pequeño desvío para asomarse al mirador de Las Baranditas.

Siguiendo por la pista de nuevo se pasa, casi al final de la misma, por un puente de madera para cruzar al otro lado del barranco y seguir ascendiendo siempre rodeados por la frondosidad del bosque de la laurisilva. Hay que cruzar un segundo puente para adentrarse por el barranco de Marcos y un sendero que tras algunos cambios de orientación y una bifurcación debemos seguir por el fondo del barranco al suroeste antes de subir, al fin, a los nacientes de Marcos, muy cerca de los cuales están los de Cordero atravesando un túnel.

3. La ruta de los volcanes
Si el camino de Las Vueltas era el más transitado en el pasado por los habitantes de la isla, el que sigue la ruta de los volcanes (por la dorsal que divide La Palma en el sur por la Cumbre Vieja) es el más transitado en la actualidad por turistas y excursionistas por la espectacularidad de sus paisajes. Para hacer este recorrido, hay que llegar al refugio de El Pilar, ya sea subiendo desde Las Breñas por San Isidro o desde El Paso por la carretera a la cumbre cerca del túnel.

En el punto de partida, una zona recreativa en mitad de un pinar a 1.450 metros, con bancos y mesas de madera y fogones donde prender leña o carbón para hacer la comida, hay una casita con un panel explicativo de la ruta. Justo desde ahí empieza el recorrido que, en un primer tramo es ascendente para realizar una bajada a la que sigue otra ascensión y luego un descenso permanente hasta la cota de los 750 metros, y va a durar unas seis horas por los 19,5 kilómetros que tiene hasta llegar a Los Canarios, el núcleo urbano de Fuencaliente.

Durante todo ese tiempo se atravesarán, orientados sucesivamente desde distintas posiciones en relación a un lado u otro de la dorsal, una serie de volcanes que han moldeado el paisaje en períodos de violencia geológica y muestran sus suaves y tranquilos perfiles de hoy, con el contraste del gris y el negro de sus suelos y el verde de la vegetación que ha colonizado el lugar, desde los pinos canarios a arbustos como el codeso, el amagante, el tomillo, el poleo y, si es lugar de influencia del alisio, brezos.

La identidad de La Palma encuentra en esta ruta infinidad de nombres que se refieren siempre a volcanes: el Nambroque, el de La Barquita, el de San Juan, el de Los Charcos, el de Tajuya, el de Las Deseadas, el de Cabrito y muchos más. Unos más cerca, otros más alejados de nuestro paso, pero siempre dominando el paisaje, del que el sendero hace un buen aprovechamiento para la vista del caminante.

4. Al pico Bejenado
Entre los senderos del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, el que va desde la pista de Valencia a lo alto del pico Bejenado es uno de los más interesantes, ya que permite divisar una magnífica panorámica del interior de la caldera en toda su grandiosidad. Son 5,5 kilómetros de ida los que tiene este camino que en sus primeros dos mil metros son una pista por la que pueden circular vehículos todoterreno.

El recorrido transcurre primero por el pinar de Ferrer, en la ladera sur del pico Bejenado, ya a 600 metros del punto de partida y tomando a continuación la pista de la izquierda que es donde está el límite del parque. Poco después de iniciado el ascenso hay una desviación a la izquierda, se trata de un ramal de 150 metros que nos lleva hasta donde se halla un petroglifo, una inscripción sobre la roca realizada por los primeros habitantes de la isla, los auaritas.

La llegada al final del sendero premia nuestros sentidos con la visión que desde el pico Bejenado hay del entorno. El regreso se puede hacer continuando hasta asomarse en el roque de los Cuervos al valle del Riachuelo, descendiendo hasta los pinos de Ferrer.

5. Del pico de la Nieve a la ermita del Pino
Los 14 kilómetros de este camino parten del pico de la Nieve (2.239 metros), hasta donde hay que caminar 20 minutos desde la pista a la que acceden los vehículos, que a su vez conecta con la carretera de montaña que sube al Roque de los Muchachos. Bajando de nuevo ese tramo no dirigimos a la ermita de la Virgen del Pino siempre rodeados de pinos y bordeando la Caldera de Taburiente y pasando por el barranco de la Madera, el pico de la Sabina, el lomo del Corralejo, la degollada del Río, la punta de los Roques, el pico Corralejo, el pico de las Ovejas hasta llegar a un cruce de caminos y a una pista. Bajando a la derecha (un cartel lo indica) se baja hasta la ermita.

6. De la Cumbrecita al lomo de las Chozas
El más cómodo y sencillo de todos los caminos aquí indicados, es el que parte de la Cumbrecita, en el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, hacia el lomo de las Chozas. El regreso se puede hacer bajando por un sendero muy cerca del mirador que hay en el lomo de las Chozas (unos metros antes de llegar a él) hacia el mirador de los Roques. El circuito no tiene sino 2,8 kilómetros y, prácticamente, siempre en la misma cota. (Sólo si regresamos por el mirador de los Roques habrá que sortear algunas pendientes suaves).

[Texto y fotografías: Yuri Millares.]

 

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