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Cruz de Tierno a Vallehermoso por el roque Cano, en La Gomera
Partiendo del lugar conocido como Cruz de Tierno, el camino baja al pueblo de Vallehermoso en un recorrido muy agradable de poco más de cuatro kilómetros y medio, con hermosas vistas y una parada de descanso para ver de cerca al imponente roque Cano. Al punto de partida se puede llegar muy fácilmente.
Partiendo de Cruz de Tierno se puede bajar al pueblo de Vallehermoso en un recorrido con vistas muy atractivas. Al punto de partida se puede llegar muy fácilmente subiendo desde Las Rosas (en la carretera general) hacia la ermita de Santa Rosa de Lima, cruzando la presa de Amalahuigue y subiendo por la pista asfaltada hasta las cercanías del campamento Laurisilva. El camino, primero ensanchado para el paso de vehículos hasta una verja con el nombre del lugar, Los Zarzales, discurre a partir de aquí en su anchura original de algo más de un metro.
El descenso transcurre con tramos de empedrado, que facilitaba el tránsito de vecinos y animales de carga en siglos pasados. A la izquierda, debajo del sendero se encuentra la pequeña presa de Vallehermoso o Garabato en una zona donde destaca la presencia de madroños canarios. En el propio camino, al cabo de un rato aparecen ejemplares de sabina canaria entre otra mucha vegetación.
Fragancias
A los veinte minutos ya se ve por primera vez el roque Cano, cuya presencia acompañará a partir de entonces casi todo el recorrido, hasta que se alcanza su base, como si el sendero olvidase cuál es su destino final y se sintiera atraído por una poderosa e irresistible atracción hacia esa gran mole de basalto. Antes, habremos pasado por Buenavista, topónimo que señala un lugar desde donde se puede disfrutar de una bonita vista del casco urbano de Vallehermoso, y, en un corto rodeo que sitúa la vista del paisaje a la derecha, sobre el barranco de la Culata.
Las fragancias de la abundante flora acompañan en todo momento, sintiendo en la respiración la presencia vegetal que los ojos no dejan de observar: almácigos y mocanes al acercarnos al roque Cano, que está a 646 metros sobre el nivel del mar, y hayas, brezos y codesos, entre otras especies, al llegar a él. Merece la pena detenerse un rato al pie del roque y admirar su imponente presencia.
Después, el camino desciende de modo más acentuado y serpenteante, pasando por una hornacina con la Virgen del Pilar antes de alcanzar el caserío de Morera, primeras casas de Vallehermoso.
[Texto y fotografía: Yuri Millares. Extracto del artículo publicado por el autor: Viaje al imponente roque Cano en la edición digital de la revista Pellagofio]





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